Ni olvido ni ceremonia

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Ni olvido ni ceremonia: contra el culto a la carroña

Es peligroso declararle la guerra al Estado y a este mundo, porque el Estado solo sabe hacer dos cosas: progresar, y combatir todo aquello que lo pudiera destruir, debilitar o impedir su progreso. En cuanto anarquistas, y por ello entendemos revolucionarixs, somos conscientes de nuestras decisiones y de las responsabilidades que derivan de ellas. Cuando decimos revolucionarixs, no hablamos de cualquier creencia en un mundo perfecto y sereno, ni en la quimérica creencia de la posibilidad de ver la llegada de alguna revolución anti-autoritaria total tal, que solo la podamos soñar en nuestras pajas mentales, en nuestra vida o no. Nosotrxs hablamos de una tensión permanente hacia la profundización de un proceso de ruptura con el poder y sus instituciones, a través de la crítica radical y de la destrucción.

El robo

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El robo

Rafael Barrett
 
He oído hablar de un robo reciente. 
Sin invitación previa, los ladrones entraron en la casa, abrieron el baúl y se llevaron algunas joyas, dejando intacto un número de papeles manuscritos, notas, borradores de literatura y de matemáticas, el fruto de dos o tres años de vida intelectual.
El hecho en sí no tiene nada de notable, ni sería justo echar en cara a los rateros su poca afición a los desarrollos de la idea pura.
Cada cual en su oficio. 

Traspasar las fronteras

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Traspasar las fronteras

Por encima de todo, preferiríamos que nuestras luchas no conocieran límites. Es por eso por lo que buscamos, durante su elaboración, comprender donde se encuentran sus límites, sus fronteras, para a continuación tratar de traspasarlas. Esta intención se traduce tanto en el terreno «geográfico»  como en el plano del «contenido». Si nos implicamos en una lucha tenemos a menudo, aunque sea en secreto, el deseo de que esta lucha tenga repercusiones más allá de un barrio, de una ciudad, de una región específica.

Algo que falta

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Algo que falta

Hace algunos años, con motivo de los disturbios que explotaron en Brixton, a algunos compañeros les pareció encontrarse en medio de una tempestad. Los enfrentamientos se estaban produciendo exactamente enfrente de su casa. ¿Qué otra cosa podían hacer sino salir a la calle y unirse a los revoltosos? Es lo que intentaron hacer, sin conseguirlo. Es más, los revoltosos les alejaron con malos modos. ¿Anarquistas? ¿Y esos quiénes son? ¿Qué quieren? No son de los nuestros, no hablan nuestra lengua, no tienen nuestro color de piel, no visten como nosotros, no comparten nuestros códigos de comportamiento. Ante la explosión de revueltas ciegas y guiadas por impulsos, no basta con ser anarquista para estar primera fila.

Carta a la galaxia anarquista

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Carta a la galaxia anarquista

Sin haber sido invitados, nos estamos obligando a un debate que no es nuestro. Y que nunca será, como se establece en un terreno que es estéril para el desarrollo de perspectivas insurreccionales y de las ideas anarquistas y las actividades que se centran en el desarrollo. Por lo tanto, ustedes pueden preguntar, ¿por qué escribir una carta?

Ai ferri corti. Romper con esta realidad, sus defensores y sus falsos críticos

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Ai ferri corti. Romper con esta realidad, sus defensores y sus falsos críticos

Podemos traducirlo “En duelo a muerte con lo existente, sus defensores y sus falsos críticos”, no sin hacer ciertas aclaraciones semánticas que pueden ser de utilidad para entender esta locución tan interesante como difícil de traducir. La expresión “ai ferri corti con...” se usa para caracterizar un punto de no retorno, de ruptura inminente y violenta de una relación con algo/alguien. “Ferri corti” se usa para hablar de las armas blancas (podría ser “dagas” o “puñales”) que constituían el último estadio de un típico duelo de los siglos pasados, la lucha con armas cortas, que se desarrollaba cuerpo a cuerpo y donde tenía especial importancia la destreza y rapidez de los contendientes, que luchaban para defender una cierta forma de honor. Todos estos núcleos forman parte de la constelación semántica de esta bella expresión.

Apuntes sobre la necesidad y el deseo de pegarle fuego a la postmodernidad

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Apuntes sobre la necesidad y el deseo de pegarle fuego a la postmodernidad

Taller de Investigaciones Subversivas UHP

Aceptemos entonces, que el eje alrededor del cual gira la sociedad postmoderna ya no es, tal y como fue en la modernidad, la producción, sino que ahora es la comunicación (en su sentido restringido de trasvase de información) y la rapidez con la que ésta pueda darse. El tránsito de un tipo de sociedad a otro se da cuando deja de ser posible hablar de la historia como algo unitario, cuando los acontecimientos dejan de ser ordenados entorno a un centro determinado. Se rompe entonces en pedazos el relato que organizaba el espacio teniendo como única referencia a Occidente (o incluso, a un Occidente concreto si se prefiere), y el tiempo basándose en una concepción lineal de la historia unitaria ... la totalidad da paso a la fragmentación, a la disolución de los centros. Esta atención al fenómeno de dispersión, al adiós a la historia hegeliana con miras a una meta final reconocible y la desintegración consecuente de las legitimaciones modernas, son las obsesiones de los pensadores que hablan de postmodernidad.

A los resignados

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A los resignados

Albert Libertad

Odio a los resignados, tanto como a los inmundos, como a los poltrones.

¡Odio la resignación! Odio la inmundicia, odio la inacción.

Odio al enfermo abatido por alguna fiebre maligna; odio al enfermo imaginario que con un poco de voluntad podría ponerse en pie.

No existen catástrofes naturales

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No existen catástrofes naturales

Miles de muertos y desaparecidos, millones de refugiados. Por ahora. Ciudades enteras arrasadas. Como si lo que golpeó Japón no fuera un terremoto sino unas bombas nucleares. Como si lo que destruyó las casas no fuera un tsunami sino una guerra. De hecho, fue así. Pero los enemigos que golpean tan duramente no son la tierra ni tampoco la mar. Estos no son para nada instrumentos de venganza de una naturaleza que estamos acostumbrados a creer hostil.

La insurrección y su doble

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La insurrección y su doble

Al distinguir el verdadero romanticismo del falso, Victor Hugo observó que todo pensamiento auténtico es espiado por un inquietante doble siempre al acecho, siempre a punto para fundirse con el original. Personaje de asombrosa plasticidad que juega con las semejanzas para recabar algunos aplausos sobre el escenario, este doble tiene la singular capacidad de transformar el azufre en agua bendita y hacer que sea aceptado por el público más recalcitrante.

La tensión anarquista

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La tensión anarquista

Alfredo M. Bonanno

Comenzando a hablar siempre me encuentro más bien en un embarazo, por lo menos al principio. Y este embarazo aumenta respecto a lo que erróneamente se llama una conferencia, o como más modestamente se la intenta de disfrazar, una conferencia-debate. Después de todo se trata de un discurso de alguien que viene de fuera, probablemente de otra generación, como si lloviese del pasado, alguien que sale a esta cátedra, hace un discurso, y consecuentemente se asemeja extraña, y peligrosamente, a quien os machaca el cerebro con otros fines, con otras intenciones. Sin embargo, si ponéis un poco de atención, tras esta semejanza exterior, en los conceptos que ahora seguirán, habrá una considerable diferencia.